En esta divertida propuesta, las niñas se convierten en pequeñas programadoras y artistas al mismo tiempo. Utilizando una Tale-Bot con dos rotuladores incorporados, descubren cómo la robótica y la creatividad pueden unirse para dar vida a un gran mural lleno de color.
La actividad comienza con la planificación del recorrido que realizará el robot. En equipo, piensan y deciden cuántos pasos debe avanzar, cuándo girar a la derecha o a la izquierda y qué movimientos necesita hacer para crear diferentes líneas, formas y dibujos. De esta manera, trabajan la orientación espacial, la lógica y la secuenciación de órdenes de una forma manipulativa y muy visual.
Una vez preparada la secuencia, introducen las instrucciones en la Tale-Bot y observan con entusiasmo cómo el robot se desplaza dejando un colorido rastro sobre el papel. Cada movimiento se convierte en una oportunidad para comprobar, corregir y aprender a través de la experimentación.
Para terminar, damos rienda suelta a la imaginación decorando y pintando el mural resultante, convirtiendo la programación en una auténtica experiencia artística y colaborativa.

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